CUARENTENA TIEMPO DE PANDEMIA

Cómo afrontar una epidemia desde la fe según Fray Nelson Medina OP.

En una crisis hay bendición y hay verdad: quiénes somos y en qué creemos realmente se muestra sobre todo cuando hay dificultades.

 

Hoy muchos nos están dando indicaciones sobre cómo cuidar nuestra salud física y corporal. Son recomendaciones importantes y útiles pero, si nos damos cuenta, solo se refieren a un aspecto de nuestra vida: lo propio del cuerpo. La verdad es que hay otros combates que deben ser tenidos cuenta: este tiempo implica un combate emocional, mental y también espiritual.

LA DIMENSIÓN EMOCIONAL

* Es importante darse cuenta y asumir nuestra realidad: no somos de piedra ni de hierro. Por ello lo primero es COMPRENDER. Tomar una actitud de comprensión hacia nosotros mismos y entender que es normal que tengamos niveles de preocupación y cierto nerviosismo.

 

* En segundo lugar, y sobre la base de la información más fiable que tengamos, hay que DIMENSIONAR lo que está sucediendo para no caer ni en la irresponsabilidad ni en el pánico.

 

* Tercero, hemos de FILTRAR la información que recibimos. No darle poder a todo lo que escuchamos ni mucho menos transmitirlo porque sí, porque nos ha llegado.

 

* Cuarto, en la medida de lo posible, hemos de NORMALIZAR nuestras actividades, es decir: hay que dar el tiempo necesario a las precauciones y cuidados pero no hay que centrar todo el pensamiento y todos nuestros recursos simplemente dando vueltas en nuestra cabeza a los problemas. Hay un punto en que pensar más en el tema solo trae angustia y no ayuda en nada. Por eso hay que hacer la vida tan normal como sea posible sin perder de vista los cuidados.

 

* Y por último, no debemos olvidar, sobre todo en el trato con los más pequeños, que debemos dar también espacio a la alegría y no perder la capacidad de SONREÍR.

LA DIMENSIÓN MENTAL

 

* Lo primero (que viene del filtrar y dimensionar que hemos mencionado antes) es seleccionar fuentes tan fidedignas como sea posible. No demos entrada a nuestra mente a cualquier idea que se le ocurrió a cualquier persona. En tiempos de dificultad y de crisis circula todo tipo de teorías de conspiración.

 

* Nuestras ideas y luego nuestras palabras moldean la forma como nos vemos y como vemos el mundo.

 

* Hay que cuidar nuestras palabras porque bien se dice que la palabra tiene poder. No es una ley cósmica, ni un secreto metafísico, ni en Programación Neurolingüística: es simplemente que quien se acostumbra a ver lo negativo adiestra su cerebro para concentrarse en lo que no funciona o en lo que ha fracasado.

 

* Pero ¿qué es una "oportunidad"? Es un bien pequeño que se muestra capaz de crecer en algo mucho mayor. Por eso, si nos acostumbramos solo a ver lo negativo obramos como enemigos de nosotros mismos porque nos hacemos incapaces de ver las semillas de bien, esto es, las oportunidades y bendiciones que Dios YA nos está concediendo.

 

 

* Por eso hemos de cuidar nuestras palabras y antes de ello, nuestros pensamientos.

LA DIMENSIÓN ESPIRITUAL

* En la búsqueda de las raíces o connotaciones espirituales de una crisis global, como es esta, se divulga todo tipo de interpretaciones "espirituales" que conviene examinar y discernir.

 

* Cuatro lecturas que considero erróneas sobre la dimensión espiritual de estos acontecimientos:

 

1. Es un "castigo" de Dios. No. Ante todo, en la Biblia, más que de castigos convendría hablar de correcciones que Dios nos hace. Y esas correcciones están marcadas siempre por su amor y por frutos de conversión.

 

2. "Es ataque masivo del demonio". Las numerosas conversiones y oraciones que están sucediendo no apoyan esa teoría. Y aunque estuviera el demonio detrás de estos acontecimientos, nuestro deber es hacer de ellos victoria del amor de Dios.

 

3. "Nuestros pastores son unos cobardes". Este modo de hablar es irresponsable y muy dañino. Uno puede tener desacuerdo con algunas decisiones de nuestros obispos pero no les falta razón a ellos en apoyar las medidas sanitarias generales, sobre todo porque el culto y la liturgia son actividades frecuentes que involucran sectores muy grandes de la población. Las plagas que se dieron en otro tiempo hicieron un daño devastador en la Iglesia, con consecuencias no solo físicas.

 

4. "El fin de todo está a las puertas". Las tendencias apocalípticas encuentran siempre un modo de reforzarse con las catástrofes o tragedias. Nosotros en cambio vemos en todo ocasión para proclamar que Dios TAMBIÉN es Señor de estas circunstancias.

 

 

* Una lectura espiritual apropiada de estos acontecimientos nos lleva en cambio a reconocer que hay siempre un llamado a la conversión, al servicio a los hermanos y a la oración más frecuente y fervorosa.


Toda crisis trae sus elementos positivos

 

En tiempos de crisis y dificultad es fácil llenarnos de miedo o de sospecha y ver sólo lo negativo. Pero con la ayuda de Dios, uno descubre que hay también lecciones, e incluso bendiciones muy reales que brotan de las dificultades mismas.

 

Es lo que se ve claramente en la Biblia, en casos de personas, como José, hijo de Jacob, de quien se nos habla en el Génesis, o como es el caso de lo que aprendió el pueblo elegido durante su durísimo tiempo en el exilio.

 

Sigue aquí una pequeña lista, relacionada con el COVID-19, sin ánimo por supuesto de quitar gravedad a lo que la tiene; ni minimizar el dolor de quienes padecen en su salud, en pérdidas de seres queridos, o en su economía.

 

1. *SABIDURÍA*. Los seres humanos somos frágiles. Un virus pequeño afecta el sistema social y económico de todo el planeta. Es sabio recordar que la vida es frágil y por ello hay que cuidarla, compartirla, restaurarla.

 

2. *HUMILDAD*. A veces ponemos las fronteras y no dejamos entrar; a veces nos ponen las fronteras y no nos dejan entrar. Sucede a países y sucede a personas.

 

3. *TIEMPO DE FAMILIA*. Algunas familias, obligadas por el COVID-19 están redescubriendo lo que es compartir tiempo juntos. Menos celulares y más risas y sonrisas.

 

4. *CONOCER LOS VECINOS*. El individualismo nos está consumiendo. Los tiempos de cuarentena son oportunidad para conocer un poco más quién vive a tu lado, aparte del saludo lejano y rápido de la mañana o la tarde.

 

5. *SOLIDARIDAD*. Nadie puede con su sola intención vencer una pandemia. Todos necesitamos de la colaboración de todos. Más allá de fronteras, clases o castas, somos de verdad una sola familia humana.

 

6. *HAMBRE DE DIOS*. Tengo testimonios de varias partes del mundo: muchos se han volcado en oración hacia el Señor, y sus súplicas abrazan países enteros, y de hecho, toda la Tierra.

 

7. *MENOS PRISA*. Los ritmos locos en que solemos vivir se han visto interrumpidos por las cuarentenas que se han decretado en diversos lugares. Estamos viendo, como en reflejo, que nuestro ritmo usual no es indispensable y sí es destructivo. Gran lección.

 

8. *ACTIVIDADES DE MEJOR CALIDAD*. Parece sencillo pero tiene valor: hay gente redescubriendo el sentido de una buena lectura, o de una buena conversación, o han sacado tiempo para desarrollar talentos aplazados (pintar, leer, practicar música).

 

9. *CREATIVIDAD*. No debemos olvidar que grandes genios, como Isaac Newton, pasaron por cuarentenas debido al azote de la peste de su tiempo. Y en esos periodos de forzoso “descanso” hicieron grandes descubrimientos o recibieron maravillosas intuiciones.

 

10. *RECUERDO DE LA ETERNIDAD*. No deseamos que nadie perezca por esta enfermedad pero no cabe duda que cada episodio de peste ha traído a la humanidad el recuerdo vivo de nuestra condición “de paso” por esta tierra. Y eso es saludable. Alguien decía: no se encuentra sentido a la vida sin recordar que la vida misma se acaba.* * *